jueves, 27 de noviembre de 2014

⚡️ Gustavo Gutierrez admirable promotor de la TL

Gustavo Gutiérrez ⚡️
Admirable promotor de la Teología de la Liberación 

El 22 de noviembre del  2014 el papa Francisco recibió al brillante teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez para cerrar la tensa relación con los padres de la teología de la liberación y abrir una vía de superación a las críticas injustas sobre la aportación del teólogo peruano.
 Este encuentro marca un gran paso en la apertura de la iglesia ya que por mucho tiempo se mantuvo al margen del conservadurismo. Hasta hace poco  los sectores eclesiales dirigían dardos contra el teólogo peruano, sin embargo, parece que esa perspectiva ha cambiado de parecer, lo cual significa que es una buena noticia para que las personas expresen sus opiniones sin comparecer ante la Congregación para la doctrina de la fe.
Algo está cambiando en el actual pontificado. Afortunadamente, da la sensación que todo es para bien, inclusive la ruda postura de los cirílicos radicales del teólogo peruano, quienes se mostraban escépticos al cambio y al formalismo, que vetaban cualquier publicación que no citaba al Catecismo de la Iglesia Católica. 
Desde el punto de vista de los conservadores radicales de la iglesia, Gustavo Gutiérrez era un enano infiltrado en el club de los grandes teólogos como por ejemplo K. Rahner, Balthasar, K. Barth, R. Bultmann, W. Pannenberg, E. Schillebeeckx, Congar y tantos otros. Además, sostenían que su aportación teológica no tenia la debida talla intelectual, sino que el se estaría centrando en el sociologismo, el pastoralismo, el pedagogismo y la asistemattismo que ocuparía desde el principio hasta el final, toda su teología.
La teología de Gutierrez tiene un punto de partida y un punto de llegada, desde la praxis, de los pobres, con los pobres y para los pobres, no busca al Dios de la lejanía, sino que ve en cada persona el rostro del Cristo viviente y presente que es marginado, excluido por el sistema dominante.
La aportación de Gustavo Gutiérrez en la teología de la liberación fue considerada como una teo­logía que no seria capaz de mantener un pulso con el pensamiento moderno e ilus­trado, sino que por ser una especie de sociología teológica necesi­ta de constantes rectificaciones y actualizaciones. En pocas palabras reducen la postura liberadora a un puro sociologismo. Lo mismo habría que decir de su irrenunciable inquietud pastoral  centrada en la vivencia común. Desde mi punto de vista critico, no es necesario ser un gran estudioso para poder hablar de Dios, porque esto seria intelectualizar la existencia divina y de este modo, significaría un exclusivismo solamente reservado para  intelectuales y cultos. Dios se manifiesta en los más humildes y sencillos eso lo podemos respaldar en las bienaventuranzas.
Los críticos argumentaban que la debilidad de la teología de Gutiérrez descansaría en la desmesurada atención que presta a los aspectos pedagógicos, algo que le imposibilitaría atender como sería debido los con­tenidos de la revelación y de la fe. Su mérito consistiría en ser, en el mejor de los casos, un original divulga­dor de la refle­xión realizada por otros teólogos.
La teología la Liberación de Gustavo Gutiérrez vendría a ser, además, una reflexión que, bajo la apariencia de modesta aportación, estaría impregnada de dogmatismo y autoritarismo. El aforismo de "guante de seda y puño de acero" serviría para calificar perfectamente el modo de entender y ejercer la teología de él y de quienes, como él, forman parte de esta corriente de pensamien­to.
Gustavo en la mayoría de sus escritos remarca enfáticamente y con cierto autoritarismo la causa por los pobres;  la distinción  entre los destinatarios e interlocutores de la teología europea y de la latinoamerica­na. Así mismo, señala que el ilustrado increyente europeo tendría poco o nada que ver con el famélico y medio muerto no-persona latinoamericano; este ilustrado bajo el pretexto del alto conocimiento, cuestiona la existencia de Dios,  explota, oprime y reprime al no-persona invadiendo subconti­nente latinoamericano.
Para concluir, Gustavo Gutiérrez no se ha cansado de repetir hasta la saciedad que el problema número uno y, por tanto, el más urgente del sub­con­ti­nente no es el de la secularización, sino el de la pobreza, el hambre, la miseria, la represión y la muerte del hombre.


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